Zaiko, maroma y teatro

Ya hace algunos días (bastantes) habíamos hablado por aquí del Zaikocirco, con una entrada plagiada de pe a pa de la Cultura Pirata y cortesía del Dr. Maligno. Este Turco Viejo aprovechó el fin de semana para pasear por el Teatro Guadalajara del IMSS, recinto que alberga (sin albur) a Luna Morena y su experimento escénico y, oh estimados visitantes, salió con un muy buen sabor de boca.

ZaikocircoLa temporada que ofrece la compañía tuvo como pretexto la presentación del disco titulado, precisamente, Zaikocirco. Mucha música con influencias de todas partes. Toda festiva, toda energética, toda… lo que se les ocurra. El experimento musical dirigido por Miguel Ángel Gutiérrez —que se oculta detrás el bombo— es psicodelia pura que ataca directamente a los oídos del escucha. Un bombardeo de sonidos, melodías, ritmos y demás, que es acompañado por un trío de zanqueros que saltan por aquí y por allá, se mezclan con el público, bailan con la gente, la involucran. Pero eso, señores, no es todo.

Inteligentes hasta los codos, los integrantes de Luna Morena decidieron reforzarse para esta temporada. Y los elegidos para tal tarea fueron los miembros de Les Cabaret Capricho. Y es aquí cuando la cosa se pone buena: los señores y las señoritas, acróbatas hechos y derechos, se encargan de ponerle mucho circo al zaiko: malabares y acrobacias saturan —en el mejor sentido del término— la mirada del espectador, que no sabe dónde poner los ojos: si en el malabarista que maniobra las esferas transparentes o en la chica que hace piruetas a tres metros de altura colgada de un aro; si en los monociclistas o en la pareja que pende de un par de columnas de tela; si en los zanqueros que se pasean por el público o en los músicos que no dejan de atacar los instrumentos. Un bombardeo total.

Zaikocirco

La función del domingo tuvo, hay que decirlo, algunas fallas en el sonido. Saturación de niveles, micrófonos viciados… lo de siempre. Fallas que, también hay que decirlo, no afectaron para nada la buena marcha de la función. La gente obvió esos detalles y prefirió, con justa razón, desternillarse de risa con Churumbela, bailar desde sus asientos con el frenesí musical de los instrumentistas o admirar como hipnotizado la danza de la Mujer de Dos Caras. Y fue tanta la empatía entre artistas y público que ambos se unieron, al final de la presentación, en la explanada que está afuera del teatro. Ahí se mezclaron músicos con mamás, acróbatas con papás, zanqueros con niños y todos moviendo el cuerpo al compás de la música. En pocas palabras: una verdadera fiesta.

Zaikocirco

Si ustedes, señores, no han pasado a ver Zaikocirco, entonces dejen de leer esto y apúntenlo en sus agendas. Porque este fin de semana (20 y 21 de junio) es la última oportunidad de ver este combo de zaiko música y zaiko circo. Las entradas cuestan 60 pesos y, si tienen credencial de maestro, estudiante o son de la tercera edad, les sale a la mitad.

Vayan. No se van a arrepentir.

PS: Todas las fotos se las robamos a Giorgio Viera. Gracias.

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