Carta tardía pero bien cargada*

 Querido __________________:
(La línea punteada es para que ustedes, visitantes, rellenen según su creencia. Pueden poner, si quieren, al Niño Dios, Santa Clos, Buda, Alá, Cristo, Mahoma, Krishna, Melchor-Gaspar-Baltazar, Nelson Mandela, Andrés Manuel o Juanito)

Espero que, aunque tarde, todavía tengas tiempo de leer esta carta. No, no te preocupes, no quiero que me la cumplas inmediatamente, puedo esperar si es necesario. Yo sé que la crisis económica mundial dejó muy sangradas tus finanzas, así que te doy todo el tiempo que necesites para que des cumplimiento cabal a mi pedido.

En primer lugar, quiero pedirte, por favor, que borres de la Tierra a todos, todos y cada uno de los 500 diputados. Me vale madre si son plurinominales o de representación proporcional. Quiero que te los cargues completitos empezando por Francisco Ramírez Acuña y terminando por el más huevón de todos, como sea que se llame. No importa si el genocidio burocrático lo tienes que cargar al erario: ya estamos acostumbrados. Te chingas primero a los panistas, luego a los del PRI, te sigues con los del PRD y cierras con los que se te antoje.

También quiero pedirte, por favor, que le amarres el hocico a Andrés Manuel López Obrador. Como sé que es casi imposible, y no se trata de ponértelo difícil, me conformo con que al menos le cambies de cassette a su discurso del pueblo bueno contra el gobierno malo y La Mafia y el compló y todas las pejendejadas que viene repitiendo desde hace tres años. Ahí de pasadita, mándale un títere nuevo porque el Juanito le salió rebelde sin causa. Y, por favor, refínale el gusto: la Brugada es más fea que catarro en Noche Buena.

Para Felipillo te voy a pedir dos cosas: un banquito y un tratamiento para la caída del cabello. El pobre está cada vez más pelón y por eso se ve cada día más chaparro. Pelón, enano y además pendejo para gobernar. Luego por eso todos se lo quieren zopapear. Envíale algo de gracia para que al menos los discursos le salgan divertidos, porque entre lo aburridos que son y el tono arrastradito de borracho placero, pues nadie le pone atención.

No quiero caer en la curselería de pedir paz mundial y que se acabe el hambre. Me doy de santos con que el país se calme un poco y deje de haber tantos ejecutados y descabezados. También me conformo con que se acabe el hambre de mi bolsillo. El aumento al salario mínimo es peor que broma del Día de los Inocentes y la enchilada que nos puso el hijo de puta de Carstens nos va a dejar peor que somalíes (por cierto: si quieres un cerdo relleno para tu cena de Año Nuevo, llévate al pinche gordo ese, que nomás nos dejó ir los impuestos y luego se fue como si nada al Banco de México).

Bueno. Te dije que no quería hacerte muy extenso el pedido. Hay más cosas, pero si empezamos con éstas me doy por bien servido. Y no me salgas con la pendejada de que si me porté bien o mal. Sobrevivir en este país, en estos tiempos, ya es mérito suficiente. Ojalá lo pases bien y el 2010 sea un poco más bueno contigo, porque a nosotros nos pinta de la chinga. Por cierto: ya lleven a Rodolfo al veterinario: esa nariz roja permanente sólo puede ser que es cocainómano o que padece A H1N1.

Con afecto,

El Turco Viejo (y todos sus visitantes).

*Como pueden ver, estamos tomándonos unos días. En enero regularizamos el servicio.

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