Réquiem por la Sexochenta

Lo confieso: pocas veces me he subido a la ruta 380. Creo recordar que han sido sólo un par y en todas me tocó ir colgado de la puerta, con un pie en el estribo y el otro volando, compartiendo el espacio de un escalón con otras tres personas. Eran otros tiempos: las unidades podían circular con las puertas abiertas. Quizá por eso, por ir colgado, nunca gocé de los servicios adicionales que, dicen algunos, incluía el viaje por Periférico a bordo de cualquier camión de esta ruta a cualquier hora: sauna y masaje. Supongo que dentro se la pasa uno la mar de bien y, al llegar a su destino, baja relajado para continuar con la labor diaria.

Las que seguro no la pasan bien son las mujeres: víctimas diarias de los embates de cualquier ánimo cachondón que, aprovechando la cercanía de los cuerpos, hace de las suyas. No en vano, entre los usuarios, la ruta en cuestión es conocida como la Sexochenta. En fin, el caso es que parece que las cosas van a cambiar, aunque sea un poco: esta semana comenzó un proyecto que busca hacer algo así como el 380 Rosa, esto es, habilitar camiones exclusivos para que las usuarias de la ruta puedan escapar, por fin, de los impulsos lúbricos de aquellos que, aprovechando el espacio, hacían uso de sus largas manos o de quienes, más avezados, hacían suyo el galano arte del repegón. Ya no más.

Las mujeres ya no tendrán que lidiar con los manoseos y repegones de los usuarios cachondos. Foto: Marco A. Vargas

La medida es aplaudible por todas partes. Y, por supuesto, las que más aplauden son las mujeres. Supongo —porque sólo puedo suponerlo—, que debe ser un calvario subir todos los días al camión para recibir los toqueteos de los cobardes que, escondidos en el anonimato, buscan obtener por la fuerza del agarrón lo que de otro modo no podrían. Padecer lo mismo dos o tres veces al día debe ser, por decir lo menos, un martirio. Eso sí, llama la atención que en Guadalajara se hayan tardado tanto tiempo en poner cartas en el asunto, cuando el problema se conocía desde hace mucho. Más vale tarde que nunca, argumentarán algunos, pero en la ciudad de México, por ejemplo, tienen ya bastante kilometraje los camiones del Metrobús y los vagones del Metro especiales para mujeres. También hay unidades mixtas con zonas específicas para las féminas —aunque nunca faltan los gandallas.

Se supone que la intención es hacer la medida extensiva a todo el transporte público de la zona metropolitana. Y es de suponerse que los manilargas ya comienzan a preocuparse porque sólo les quedarán dos sopas: dejar de practicar el manoseo o arriesgarse a toquetear a sus congéneres, so riesgo de que les lluevan, ahora sí, puñetazos. También cabe la posibilidad de que más de un varón quiera ofrecer su cuerpo en sacrificio para salvaguardar a las damas y contribuir, a su modo, al desfogue de sus colegas. Cada quien.

Ya puesto en este tema, no puedo evitar recordar la nota que, en abril de año pasado, nos presentó al capitalino David Mondragón Vargas, quien, no pudiendo contener sus ímpetus, se vistió de mujer para subirse a uno de los vagones femeninos del Metro para seguir manoseando a granel. Hasta que lo descubrieron. No dudo que vaya a haber algún tapatío que quiera emular al defeño. Pero mientras tanto, la Sexochenta vive, al parecer, sus últimos días.

Así lucen los camiones exclusivos para mujeres. Foto: Marco A. Vargas
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4 comentarios en “Réquiem por la Sexochenta

  1. A mi la verdad, se me hace una real jalada eso de los camiones rosas… particularmente por:

    1. Las mujeres hemos gritado desde hace años que queremos un trato equitativo, ahora no, ahora quieren un trato preferencial

    2. En lugar de promover la convivencia, la aplicacion de la ley, el trato justo entre las personas, la exigencia de buen comportamiento de los camioneros, lo que se fomenta es el miedo y el pago por proteccion

    3. Quien protege a los hombres de las mujeres delincuentes?

    4. Hacia donde vamos? a la contruccion de ciudades aisladas? a encerrarnos? a no vernos?

    Es muy lamentable y una se llena de rabia cuando le roban o le manosean alguna de sus carnes, pero, no quiero estar encerrada en una jaula rosa… quiero que se aplique la ley al que abuse y que entendamos que debemos volver al respeto y la confianza. Creo que es mucho

    1. Patty:

      Creo que los cuatro puntos que planteas son muy válidos. Lo ideal sería, como señalas, que se aplicara el peso de la ley a quien la viole, sea hombre, mujer o quimera. Sin embargo, las condiciones no están dadas, como dicen.
      Como muchas de las cosas que ocurren en el país, creo que es una cuestión de educación. Los camiones rosas atacan la consecuencia, no su causa. Son un placebo, sí, pero en algo ayudarán. Espero.

      Gracias por tu visita y, sobre todo, por tu comentario.

      Saludos.

      TV

  2. y que necesidad . Si en este pais no hubiera esa mala intención siempre de los caballeros no habría necesidad de tomar esas medidas.

    Lo que pasa es que los caballeros ya nos tenían bien tomada

    ….

    la medida

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