Camarón que se duerme…

Pues no, contrario a lo que dice la consigna popular, al camarón que se duerme no se lo lleva la corriente. Tampoco amanece hecho coctel. No, al menos, los camarones y mariscos que se dormían delante de este sujeto, quien en lugar de comérselos prefería tener ayuntamiento con ellos. O como dice el guarro interior que todos llevamos dentro: prefería ponerles un cogidón.

El individuo en cuestión se llama Andrew Dymond. Tiene 46 años. Las autoridades británicos le cayeron porque tuvo reportes por pedófilo y, al registar su computadora, los policías se llevaron varias sorpresas: la primera, que efectivamente tenía una colección de fotos pornográficas con menores como protagonistas. Pero cuando de plano se fueron de espaldas los gendarmes fue cuando descubrieron una serie fotográfica del señor Dymond follándose un calamar (o pulpo). Por si fuera poco, el marisco ultrajado estaba muerto. (Claro: de pendejo se envuelve el miembro con ventosas.) La autoridad que tomó el caso, con una mentalidad acorde a los tiempos, dejó en libertad al azote de niños y calamares, previo pago de una fianza. Eso sí, no puede acercarse a niños menores de 16 años. Las sociedades protectoras de animales quieren una sentencia similar y que a Dymond no se le permita entrar a ningún tipo de marisquería.

Desde tiempos inmemoriales la gente conoce (o supone) las virtudes afrodisiacas de los mariscos al momento de la hora chimengüenchona. Ya saben, todo ese rollito de que dan superpoderes y tal. Pero este cabrón se pasó, literalmente, de lanza. Además de pedófilo, el señor Dymond resultó zoonecrófilo.

"Mira nomás qué rico pulpo", dijo Dymond antes de hacer de las suyas
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7 comentarios en “Camarón que se duerme…

  1. Pobre animalito (el calamar o pulpo).
    Lo demàs, me parece de una absoluta bajeza que dejen libres a criminales de esa calaña con la sola intenciòn de tener màs $$$ en las arcas pùblicas.

    Los “pedòfilos” (tèrmino pèsimamente aplicado desde mi punto de vista) merecen todo el rigor de la ley; una vez comprobados sus crìmenes, no deberìan tener la posibilidad de ser liberados tras pagar una fianza.
    ¿O què: se le puede poner precio a la inocencia de un niño?

    Pienso que no.

    Pero bueno, ya me voy con mis serias disertaciones a echar pulgas a otro lado.

    ñ-ñ

    Buen martes, TV.

    1. No hay constancia de que el calamar lo haya pasado mal. Suponemos que porque estaba muerto. De lo otro, sólo se demuestra que en todos lados se cuecen habas.

      Saludos.

      TV

      1. Jajajaja…
        Buenooooooooooooooooooo… quizà yo soy muy malpensada y si creo que “debiò doler”.

        Buena tarde, TV.

  2. “Este cabrón sí que le disparó un ostión en el centro al pobre calamar”, dicen que albureó el Director

    1. Así es mi estimada, lo que hay que ver.

      Y pensar que habemos quienes tenemos alergia a los mariscos.

      Saludos.

      TV

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