¿Le dio el estúpido? ¡Le dio!

No me digas beaner mister puñetero,
te sacaré un susto por racista y culero
Molotov

Momento en el que el patrullero comienza a amenazar con su arma a los adolescentes

La frase que titula este texto se escucha luego de tres disparos. Los dos primeros no se sabe muy bien dónde terminaron, el tercero sí: en la cabeza de Sergio Adrián Hernández, adolescente que vivía en la ya de por sí ensangrentada Ciudad Juárez y que perdió la vida luego de que un elemento de la Patrulla Fronteriza estadunidense le disparara. Nadie sabe quién dijo la frase: se escucha en el video que presentó Univisión y que representa la evidencia de cómo fue que ocurrieron las cosas. Y, así como se ven, ocurrieron de una manera nefasta.

El asesinato de Sergio Adrián Hernández es el episodio más reciente de la conflictiva situación migratoria entre México y Estados Unidos, que en los últimos meses ha estado tambaleándose. Cuando Felipe Calderón se apersonó en el Congreso de Estados Unidos, todos criticaron la cosecha: muchos aplausos y ningún acuerdo. La llamada Ley Arizona sigue avanzando y no hay una postura clara de Barack Obama para el tema migratorio. Y, por lo que se ve, la postura clara no llegará en el corto ni en el mediano plazo porque, hay que decirlo, al gobierno de Estados Unidos le tiene sin cuidado: su apuesta sigue siendo frenar el flujo migratorio a como dé lugar.

Para seguir con la mala cosecha, recién se ha dado a conocer la historia del migrante Anastasio Hernández Rojas, que también perdió la vida a manos de la Patrulla Fronteriza. Este caso también ha dado mucho de qué hablar luego de que se difundieran los audios y videos en los que se escucha al mexicano pedir clemencia a gritos ante la paliza que le propinaron los agentes estadunidenses, que incluyó descargas eléctricas. Un asesinato con saña. A diferencia de este episodio, el de Sergio Adrián Hernández tiene como agravante el pequeño detalle de que ocurrió en territorio mexicano. Es decir, el agente fronterizo cruzó la línea para ejecutar al adolescente, argumentando defensa personal porque le estaban tirando piedras. Como todo mundo sabe, las pedradas son más letales que una bala en la cabeza.

Y bueno, ya se sabe lo que ocurre de este lado de la frontera: una respuesta gris y tibia. El sello característico del gobierno de Felipe Calderón. Todos los políticos aprovechan la ocasión, se plantan ante las cámaras, micrófonos y grabadoras para expresar su indignación ante los hechos. Se pide que se aplique “toda la fuerza del Estado mexicano”, pero todos conocemos esa fuerza: está en el mismo cajón que las investigaciones “hasta las últimas consecuencias”. Y uno se pregunta qué tanto puede reclamar o hacer México contra un gobierno al que parece tenerle miedo. Ya lo dijo Porfirio Díaz: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. La sentencia, en estos días, tiene mucho peso.

Y mientras todo esto ocurre, Felipe Calderón apareció hoy en el estadio Soccer City de Sudáfrica. Si bien sabemos que el presidente no tiene una varita mágica para solucionar todo esto, también sabemos que ese presunto viaje de negocios era completamente prescindible. México, hoy por hoy, no está para diplomacias. Sus problemas internos son demasiado grandes. Pero así están las cosas: seguramente la enérgica protesta por los asesinatos de Sergio y Anastacio vendrá después. Eso sí: independientemente de cuándo llegue, será demasiado tarde.

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3 comentarios en “¿Le dio el estúpido? ¡Le dio!

  1. Es triste y ridiculo… hoy todo mundo abundaba en que en las redes sociales estaban divertidos, mucho mas por el inicio del futból que este lamentable caso…
    uno mas para los expedientes
    otro nombre mas en la lista de asesinados a manos de agentes racistas culeros

    (perdona el frances turco)
    pero la impotencia se siente pero.. a veces pareciera que es más facil cruzarse d ehombros, asentir con la mirada y .. preguntarnos..

    y luego?

    los gringos nunca tienen la culpa….

    :/

    1. Oh, no se preocupe. Aquí nos gusta mucho el francés y, por lo general, cualquier asomo de poliglotismo (lo que sea que esto signifique).

      Por eso, reiteramos: que chinguen a su madre.

      Saludos,

      TV

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