Tiempos violentos

Cartón publicado por El Roto, en el diario español El País. Cualquier parecido con la realidad mexicana...

Los que corren por estos días son tiempos violentos. Y nadie, ni siquiera Emilio González Márquez en sus sueños más plácidos, puede opinar lo contrario. O bueno, sí puede. Pero de eso a que se la creamos, hay un abismo. La presunta paz que reinaba en el estado quedó en entredicho luego del tiroteo del martes. Como si nos estuviéramos internando en una espiral, los balazos que comenzaron a sonar hace tiempo allá, lejos, se han ido acercando a la zona metropolitana. Y ya se escuchan en las calles.

El pasado martes —sí, el día de la balacera— tuve la oportunidad de asistir a la proyección de los proyectos finales que prepararon los alumnos del Instituto de Ciencias para sus materias de animación y cine. Me llamó la atención la diversidad de ideas, tratamientos, técnicas y estilos, porque todos eran materiales preparados por alumnos de secundaria y la calidad de los proyectos fue muy buena. Pero también me llamó la atención la cantidad de disparos que hubo en muchos de los proyectos. Un buen número —no todos, hay que aclararlo— abordaban temas donde la violencia estaba presente de alguna u otra manera: ya en un secuestro para hacer experimentos científicos, ya en un ajuste de cuentas entre gángsters; ahora en el rescate de unos guerrilleros, después en el fortachón que asesina a golpes a un compañero y que luego es muerto a manos de un par de vengadores —trance en el que uno de los paladines también pierde la vida. La violencia ya está aquí. Se instaló como en su casa.

La nota roja se nos volvió común. Y lo malo es que, me parece, nos estamos volviendo inmunes. Ahora un tiroteo no nos mueve gran cosa, y cada vez nos mueven menos los cuerpos mutilados o descabezados. En mayo, en el marco del Segundo Foro Político de Seguridad y Justicia, la Secretaría de Gobernación contabilizaba cerca de 22 mil muertes relacionadas con la famosa “guerra contra el narco”. El problema es que no se trata de una cifra definitiva. Hay que agregar a los que cayeron en junio, entre ellos el candidato al gobierno de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, y el policía que murió a causa del tiroteo que ocurrió, oh paradoja, en La Calma. Cuando dio la cifra, Gómez Mont trató de matizar diciendo que el 90 por ciento correspondía a integrantes del crimen organizado (los malos) y que “sólo un 10 por ciento de esas bajas son de las instituciones y de blancos civiles” (los buenos). Menudo consuelo.

Pero la violencia no se limita a la “guerra contra el narco”. No se acaban los secuestros ni las extorsiones. No termina la inseguridad en las calles. Los robos. Las policías están desbordadas o, en el peor de los casos, infiltradas. ¿Y cómo no pasarse al bando de los malos si, según una nota de El Universal, de los 371 mil elementos que integran las policías municipales del país, el 61 por ciento gana menos de cuatro mil pesos mensuales? No, no es una justificación, pero es un mal principio.

Vivimos tiempos violentos. Y viene Felipe Calderón a decirnos que no está dispuesto a echarse para atrás. Y yo le creo: cuando uno está rodeado del Estado Mayor Presidencial y sus bonitas costumbres, debe ser muy fácil decirlo. Claro que no se debe detener la lucha contra el crimen organizado. Pero de que es necesario replantear la estrategia, es necesario. Es fundamental ofrecerles otros temas a esos jóvenes de secundaria para que desarrollen sus proyectos escolares. Porque la violencia, ya se sabe, genera más violencia que genera más violencia que genera más violencia… y así ad infinitum.

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3 comentarios en “Tiempos violentos

  1. MMMM…
    Por eso me alegro de nunca haber cometido el error de creer en la ultraderecha.
    Estamos peor que con el PRI (y ya es decir).
    Felipe Calderón, si tuviera algo de decencia, renunciaría.
    Pero no lo va a hacer porque es un tipejo sin escrúpulos.

    En fin, no queda más que organizarse como ciudadanía para evitar que sigan cometiéndose esta clase de errores logísticos, que hacen que al salir a la calle dudemos si vamos a regresar con vida.

    Saludos.

  2. no se si perdimos la capcidad de sorprendernos… a veces los periodicuchos fomantean el morbo de esa violencia y …. está al alcance de tres pesos…

    😦

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