¿Cuál es el final, señor Presidente?

Cartón de Rapé, a propósito de la guerra calderónica

A los números se les suele calificar como infalibles y fríos. Siempre que alguien quiere que se le tome en serio, no hay nada como soltar una cifra: el número se erige como cimiento de lo dicho y prueba fehaciente e irrefutable. Así pues, la cifra que registra a los muertos que ha ocasionado la sobada “guerra contra el narco” se acerca ya a los 30 mil cristianos —lo de la religión es un lugar común: casi nunca se informa el credo del ejecutado. Lejos de detenerse, la cifra crece. Y entonces los números se vuelven más fríos, como los muertos que registran.

Al dar la cifra de muertos por la guerra del Estado contra el crimen organizado, Felipe Calderón trató de matizar usando el mismo recurso que ya antes había usado Fernando Gómez Mont: han caído más malos que buenos. Supongo que tanto el ex secretario de gobernación como el mandamás del país asumen que cuando alguien está metido en el mundo del narco, la muerte —por ejecución o en un operativo, da igual— es una especie de gaje del oficio. O que la vida del narco, en tanto delincuente, vale menos.

Al ver cómo la cifra aumenta cada día, me pregunto: ¿cuál es el final de esta historia? Es decir: ¿hasta donde va a llegar la “guerra contra el narco”? Sé la respuesta oficial: “Hasta las últimas consecuencias”. Claro. Entonces la pregunta: ¿Cuáles, de una buena vez, son “las últimas consecuencias”? ¿Qué escenario concibió Calderón cuando en 2006 decidió comenzar su guerra? ¿Un México idílico en el que no hay tráfico —y mucho menos consumo— de drogas? ¿Un país sin crimen organizado? ¿Unos cárteles que se eliminaran los unos a los otros hasta desaparecer? ¿O cómo?

Conforme han pasado los años, hemos visto cómo la reacción ante la guerra calderónica se vuelve más virulenta. Los narcos son cada vez más sanguinarios y ya hasta fuimos testigos de un par de coches bomba. Las balas llegaron a las calles y, lamentablemente, a los civiles. ¿El final está cerca? Ni de lejos: cada narcotraficante que cae tiene listo, de inmediato, su remplazo. Son las ventajas de estar del lado que ostenta el calificativo de “organizado”.

Sin querer —queriendo, como el Chavo del 8— Calderón puso sobre la mesa el tema de la legalización de las drogas. Y ya se escuchan algunos pronunciamientos, englobados en dos grandes rubros: los que dicen que es una buena solución y los que afirman que la legalización no ayudará a disminuir el consumo ni afectará a los cárteles. A estos últimos habría que decirles que la guerra tampoco lo está haciendo.

Ahora que se vuelve necesario un cambio de estrategia, el debate para analizar la legalización o no de las drogas es fundamental. ¿Cuántos millones de pesos ingresarían a las arcas hacendarias por concepto de producción y comercialización de marihuana y cocaína? ¿Cuántos por la licencia para abrir un centro de distribución? Sí, ya sé que habrá quien diga que eso no desaparecerá la venta callejera, pero tampoco hemos visto la desaparición del alcohol adulterado o las películas pirata. Al final, quedará en manos del consumidor el decidir dónde compra y cuánto paga por sus vicios, llámense películas, tequila o mota.

Mientras escribo esto —y ahora mientras usted lo lee— la cifra de muertos seguramente ya aumentó. A los números —fríos, ya se sabe— no les importa si esos muertos son del bando de los buenos o de los malos. Al Estado, por lo visto, tampoco. Considerando que le restan dos años, pregunto: ¿Cuál es el final, señor Presidente?

Anuncios

3 comentarios en “¿Cuál es el final, señor Presidente?

  1. Arriva mexico y
    arriva el ejercito mexicano
    arriva los marinos mexicanos
    arriva la Policia federal
    que se la rajan!!!
    arriva todo aquel que da la vida por mexico (incluidas las niños, mujeres, señores y jovenes que muerieron a cacusa de la guerra contra el narco)
    porque la patria oigan bien malinches
    es primero!!!

  2. no quiero deciruna sandés pero pareciera que lo unico que uno necesita para vivir en estos lares del globo terráqueo es películas, tequila o mota.

    mmm. Que no lean otros compatriotas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s