¿Viva México?

Finalmente, después de aguantar con paciencia estoica el bombardeo mediático de la spotcracia, llegamos a la recta final de la espera por el Bicentenario. Fiesta mañosa, si se considera que la Independencia como tal se alcanzó hasta 1821, aunque luego alguien prudente agregó el respectivo “Del Inicio de la Lucha por la Independencia” —vamos, que era menester salvar el honor del querido Grito de Dolores. Pero no se trata de entrar en minucias históricas, que ya bastante hay en estos días con la polémica desatada por la existencia o no del Pípila.

El caso es que la “fiesta” ya está aquí. Como quien no quiere la cosa —porque no tiene cosa qué querer— se han ido anunciando las actividades para enmarcar los festejos a nivel nacional y estatal. Programas que, hay que decirlo, lucen desangelados y llenos de actividades que no tendrían nada de relevantes si no fuera porque en los carteles —o las portadas de los libros, o los programas de mano, o los spots— se hace mención al Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución. Pero lo bueno, lo bueno, lo bueno, dicen, está por venir.

Los días no son buenos. Los ánimos no están como para celebrar. El granadazo en Morelia hace casi dos años sentó un precedente que ahora acude cada vuelta de calendario. Es oficial: los militares resguardarán las fiestas en prácticamente todo el país —o al menos en esos lugares donde todavía se tenga pensado hacer un festejo la noche del 15— y uno no sabe si eso es para sentirse seguro o sabe qué modo: porque o les da la loquera y disparan a lo que se mueva o sirven como foco de atención para aquellos que, como dice Emilio González, salen a enfiestarse con celular, cigarros y granadas en la bolsa.

Imposible me resulta evadir el recuerdo de mi infancia y juventud: sabio que es, mi padre tenía borrada de la agenda familiar la ceremonia del Grito. “Mucha gente, muchos borrachos, muchos peligros”. Esa era, más o menos, la tríada que invocaba cada año para persuadirnos de asomar las narices por la Plaza de Armas. Resulta triste ver que ahora se podrían armar tríadas más extremas y disuasorias, muchas de ellas explosivas.

Zorimbas, las autoridades pretenden hacernos creer que todo está en paz. Que la seguridad está garantizada. Que hay sobradas razones para celebrar los 200 años de Independencia. Y toda esa perorata que suena cada vez más vacía. “La inseguridad es lo único seguro”, frase lapidaria que adquiere cada día más vigencia.

De todas maneras, es previsible el lleno el próximo 15 de septiembre. Qué le vamos a hacer: mexicanos somos y en el argüende andamos. Nos pican las ganas de ir a la plaza para gritar “¡Viva México!”, mientras el gobernante en turno observa, desde el balcón, con esa cara de “miren cómo se divierten mis amados súbditos con las migajas que les doy”, herencia directa de Porfirio Díaz.

Ira qué bonito”, se oirá por acá. “Ohhhh”, resonará por allá. Las luces de artificio, ya se sabe, siempre funcionan. Ojalá, de verdad, sean las únicas exclamaciones que se escuchen en la plaza y las que registren las crónicas que aparezcan el 16. Que las treguas que de manera indirecta imploran las autoridades se hagan efectivas. Ojalá así sea.

Al mal tiempo, buena cara, dicen. Pero en estos días es imposible dejar de preguntarse: ¿Viva México? ¿De veras?

Anuncios

4 comentarios en “¿Viva México?

  1. Sabio su padre, sin duda.
    Dicen que de casta le viene al galgo ser patilargo 😉 jejeje.

    Debo decir que más allá de que sus palabras respecto a los peligros sean incuestionables, yo debo decir que mi familia siempre ha sido un tanto “parca” en las celebraciones, y más si se trata de este tipo de fechas pues estamos convencidos que no hay nada por lo cual festejar. Y no se trata de que seamos grinchs amargados o antipanistas (que sí lo somos, lo admito) pero lo cierto es que viendo el deplorable panorama de nuestra nación, se me hace la mar de absurdo pensar que “debemos” estar felices y contentos nada más por que los medios de comunicación así nos lo ordenan.
    Yo confieso que la noche del 15 me la pasé diviertiéndome con varios amigos en el chat de un foro, y nos burlábamos de las imágenes que transmitían cnn, televisa y tv azteca… Sobre todo cuando los organizadores del evento a fuerza quisieron poner el tema bicientenario y la gente cantó más alto el “cielito lindo” jajajaja.
    Y ni que decir de los mentados “VIP” jajajaja. ¡Por Dios!
    Eso de ponerle “categoría” al evento con personas como Salinas, la tal Ximena Navarrete o Cuahutemoc Blanco, fue una de las cosas más patéticas que se le han ocurrido al Gobierno Federal.
    En fin.
    Lo realmente indignante fueron los onerosos gastos que se llevaron a cabo para una fiesta burda y ridícula, mientras muchos jarochos están daminificados, sin alimento, sin agua, y sin fe.
    Qué tristeza que esto ocurra!
    Pero la culpa es nuestra por permitirlo.

    Saludos, Turco.

    1. Suscribimos casi todo el comentario, aunque también hay que poner las cosas en su sitio: cuando la fiesta, Veracruz todavía no hacía agua. Eso sí: hay otras prioridades.

      Saludos.

      TV

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s