Harry Potter y su agónico final

Los tres alegres compadres, listos para los chingadazos

Contra todas las sanas costumbres que rigen este espacio —y que dictan que una película taquillera se ve una o dos semanas antes de que la quiten de cartelera para evitar tumultos—, el esquizofrénico equipo que integra este paranóico espacio movilizó ayer sus achacosos miembros para ver la primera parte de Harry Potter y las reliquias de la muerte. Luego de saludar a los grandes y antojadizos @azotecarranza y @chillynieva en los pasillos del centro comercial, nos apostamos en la fila con una paciencia estoica para una larga espera que tuvo su recompensa: fuimos los primeros en entrar a la sala.

En fin. El caso es que por fin llegó la primera parte del tan esperado final cinematográfico de una de las franquicias más rentables —tanto para el cine como para la literatura— de los últimos años: la historia del niño mago que sobrevivió al ataque del mago más malo y poderoso del mundo, y que luego creció para intentar derrotarlo.  En términos generales, podemos decir que el resultado es bueno. De hecho, esta primera parte es una de las mejores cintas de la saga, según nuestras atrofiadas facultades mentales.

Desde que salió a la venta el séptimo y último libro de la saga, también titulado Harry Potter y las reliquias de la muerte, había quedado clara una cosa: J.K. Rowling encontró el tono perfecto para empatar literatura y cine. Hay que recordar que los cuatro primeros libros de Potter aparecieron casi consecutivamente, y lejos estaba su autora de imaginar que llegarían al cine. El quinto libro es malo como él solo y el sexto da unos atisbos de lo que se cristaliza en el último: una novela escrita para ser llevada al cine. Así pues, se trata de unas adaptaciones más logradas, pero queda la pregunta de qué se adaptó primero: el libro a la pantalla o la pantalla al libro.

(Paréntesis: si les cagan los spoilers entonces dejen de leer.)

Remus Lupin saca su varita y se la enseña a Harry Potter para que vea que también la tiene firme

Contrario a lo que esperábamos por aquí, la cinta no comienza con los funerales de Dumbledore, una de las deudas de la entrega anterior. De hecho, el funeral del director de Hogwarts aparece nunca. En cambio, el arranque viene con la seperación de Hermione Granger de sus padres y la de Harry de sus tíos. Y luego comienza la acción: la muerte de Ojoloco Mody y la lechuza de Harry, la herida de George Weasley y tal. Prácticamente como en el libro —y a esto nos referimos cuando nos preguntamos qué tanto Rowling escribió su último libro como si fuera guión cinematográfico.

Ese frenético ritmo es el que marca el ritmo de la primera parte de la última entrega: enfrentamientos entre magos a ritmo sostenido —diríamos que con hartos balazos, pero más bien son hechizos—, intercalados con el tiempo de errática itinerancia que realizan Potter, Hermione y Ron huyendo de los mortífagos y tratando de encontrar los horrocruxes, esos pequeños juguetillos en los que Voldemort —sí, el mago más malo de los malos— guardó fragmentos de su alma. La cinta termina cuando ocurren dos cosas: Harry se entera de la leyenda de las Reliquias de la Muerte y Voldemort profana la tuma de Dumbledore —sí, esa que nunca vimos cuándo pusieron— para robarle su varita mágica.

Esta entrega —y suponemos que la siguiente— es oscura (lo que sea que esto signifique). Prácticamente no hay noticias felices, y las muertes se suceden por doquier sin importar si es mago, lechuza o elfo doméstico. Entre las cosas que más nos llenaron el ojo fue la animación que se despliega mientras Hermione lee la Fábula de los Tres Hermanos, esa que contiene el secreto de las Reliquias de la Muerte. Y también para destacar la actuación de Helena Bonham Carter en su papel de Bellatrix Lestrange: el papel le queda que ni pintado.

Y hasta ahí con este ya demasiado largo texto. Lo mejor será que cada quien vaya y vea la cinta y luego, si quiere, la discutimos. Nosotros la recomendamos, pero ya saben: no somos de fiar. Quizá prefieran creerle al Vaticano, que no tardó ni tres segundos en emitir su comentario. Lo encuentran aquí.

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5 comentarios en “Harry Potter y su agónico final

  1. Dramione 4 ever!

    El prisionero de Azkaban es la mejor pelicula de las mejores peliculas!Remus Lupin el más wapo y auntentico!!!!!!

    1. Nunca es tarde para comenzar. Y mejor ahora, que se pueden ver todas de corrido sin necesidad de las mercadológicas esperas y prórrogas.

      Saludos.

      TV

  2. Esta muy pero muy buena la película, coincido totalmente. Ahora con el tema de los libros podríamos discutir por mucho tiempo 😛
    Creo que si es una de las mejores películas más que nada por su excelente adaptación, eso sí, creo que pudo habernos dejado un poco más de acción.

    Saludos 😉

    1. Sobre los libros no hay discusión: los mejores son el tres, el seis y la mitad del siete (quitándole toda la paja y quemando tres veces el epílogo). El uno, el dos y el cuatro son buenos a secas y el cinco apesta.

      Ya veremos cómo viene la segunda parte.

      Saludos.

      TV

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