De gigantes y centenarios

Más allá de los narcos detenidos —y uno que otro chiste acerca de ellos—, la matanza del día, los cursos para “curar” la homosexualidad y demás cosas que han hecho ruido en los medios en estos días, la noticia que acaparó la atención de los tapatíos de a pie fue la llegada de la compañía francesa Royal de Lux, que trae un espectáculo monumental que el gobierno federal “cedió” generosamente a Guadalajara y que desde el primer día, con la aparición del muro gigante frente al Degollado, comenzó a dar de qué hablar.

La visita de la Royal de Lux —especialista en la creación de marionetas gigantes y que se ha presentado en Chile, Estados Unidos y Alemania— se da en el contexto de los festejos por el Centenario de la Revolución. Pensado originalmente para presentarse en la ciudad de México, las autoridades decidieron enviar el espectáculo a Guadalajara para, dijeron, hacer un intento por descentralizar los festejos y sacarlos de la gran capital. No obstante, mentes mal pensantes y lenguas viperinas han corrido la versión de que en realidad en Marcelolandia decidieron dar el paso a un lado y evitar la fatiga de colapsar avenidas, desquiciar automovilistas y demás cosas que ya comienzan a padecer los tapatíos.

Haiga sido como haiga sido, el caso es que ya están los monos acá y todavía no termina uno de entender muy bien qué diantres tiene qué ver el espectáculo con la Revolución. Apenas ayer comenzaron a repartir unas tarjetas que vinieron a ser la reiteración de lo que ya había dicho el director de la compañía, el francés Jean Luc Courcoult: que la idea es producto de una guarapeta con whiskey y una cruda mal curada. “¿Qué dios decidió en este año de 2010 (sic) dejar caer desde el cielo en la ciudad de Guadalajara un mural que podría haber sido creado por Diego Rivera para advertir a la Pequeña Gigante que había llegado la hora de conocer a su tío?”, apunta la tarjeta. (Además de fumado, quien escribió el texto está peleado con las comas, o su teclado no sirve, vayan ustedes a saber.)

El caso es que el espectáculo que trae la Royal de Lux le cayó como anillo al dedo al gobierno federal, tan indiferente a la revuelta esa que empezó en 1910: la escenificación monumental no propone una reflexión sobre la Revolución, sino que parece que fue diseñada al más puro estilo del mexican curious: algunos elementos populares (Diego Rivera, Frida Kalo, el muralismo, etcétera), un elemento “mexicanote” (el xoloitzcuintle), un Campesino Gigante que reemplazó al Zapata Gigante y que ni es revolucionario ni es insurgente sino todo lo contrario (algo así como el Coloso ese que apareció en el Zócalo el 15 de septiembre) y todo lo que gusten ustedes agregar.

Ahora bien, no quiero decir que el espectáculo no valga la pena. Ver a las marionetas en acción (hay material en YouTube) es impresionante. Los franceses son expertos en lo que hacen y lo hacen muy bien. Valdrá la pena el desquiciamiento vial y todos los problemas alrededor de los mentados Gigantes. Pero también se hubiera agradecido que le hicieran justicia a la Revolución, aunque fuera poquita.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s