Bicicletas con aroma de mujer

Para prevenir los robos, estas mujeres mejor le quitaron de una vez el asiento a sus bicicletas.
Para prevenir los robos, estas mujeres mejor le quitaron de una vez el asiento a sus bicicletas.

 

¿Se acuerda usted de aquella vecina, sí, esa de escultural figura que ocasionalmente pasaba frente a su casa andando en bicicleta, pedaleando con singular alegría mientras usted, anhelante, emitía un suspiro al tiempo que en sus adentros pensaba: “Ah, quién fuera el asiento de tu bicicleta, bombón…”?

Pues algo parecido le pasaba al buen Joji Kondo, un honorable ciudadano de la prefectura de Kanagawa, Japón, a quien se le alborotaban las hormonas cada vez que veía a una linda dama pedalear su bicicleta. Sin embargo, el señor Kondo no es un mirón ordinario, no señor. Él, a diferencia de los que se quedan como el chinito, “nomás milando”, decidió tomar cartas en el asunto: se volvió un coleccionista de asientos de bicicleta. Pero no coleccionaba cualquier tipo: el señor Kondo robaba los asientos de bicicletas que, según sus metódicas observaciones, eran usados por mujeres. ¿Y para qué los quería? Sencillo: para olerlos y, de vez en cuando, darles una lamidita.

La policía detuvo a Joji Kondo con una colección de 200 asientos de bicicleta que, afirmaba el buen ciudadano, habían sido usados por mujeres. Su método era simple: se robaba asientos de bicis que llevaban canastillas portabebés porque, ya se sabe, las mujeres son las encargadas de cuidar a los infantes. Interrogado sobre su fetiche, Kondo declaró:

“Me gusta su textura (de los asientos): es como la piel de una mujer y conserva el aroma femenino. Me gusta lamerlos y olerlos”.

Los guardianes del orden le cayeron encima cuando tres mujeres lo acusaron de robarse sus asientos, y grande fue la sorpresa al ver el tamaño de la colección. El arresto vino a traerle dos desilusiones: la primera, que ya no podrá seguir con su singular colección (y mucho menos con sus prácticas olfativas y degustativas) y la segunda, más grande: los policías le hicieron saber que hoy día muchos hombres son los encargados de cuidar a los niños, por lo que muy probablemente algunos de sus asientos favoritos tenían todo, menos el aroma femenino.

Si no creen nada de lo que han leído hasta ahora, entonces denle clic acá.

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